BAJA CALIFORNIA

Un biciviaje entre dos mares

TIJUANA
Volamos a Tijuana el primero de Mayo, conocimos un poco la frontera, cruzamos a San Diego, dimos el rol... Estudiamos la ruta, preparamos las bicis, la mente y salimos para el sur con el Pacifico a la derecha. Los primeros kilómetros son quizás los más duros, salir de lo cotidiano.
Arely y yo teníamos años imaginándolo, había llegado el momento de pedalear. Toño se nos unió, si hay alguien dispuesto al bici viaje es él. Un gran amigo. 
A los océanos de mareas cambiantes.
Cruzamos de mar a mar por la solitaria y hermosa Carretera 3 de la Baja Norte.
Territorio de ballenas.
Esa vez que se nos acabó el camino para seguir rodando, de alguna manera terminamos con Mike.

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PUERTECITOS, BC
Cruzamos al Mar de Cortés, a aguas más templadas y playas con vistas desconocidas. Despoblado, y hasta cierto punto abandonado por los humanos. Un biólogo nos contó que es el desierto con mayor biodiversidad y fauna debido a los fuertes vientos de ambos mares que rodean la península... Aunque la Vaquita Marina y la Totoaba no la están pasando nada bien en el Alto Golfo, creo que lo mejor que puedo hacer por ellas es compartir mi aprecio por la región de la misma manera que nos lo ha transmitido el estar aquí y las increíbles personas que hemos pasado; locales, viajeros, retirados... Mexicanos o Norte Americanos, todos enamorados de La Baja, como nosotros.

Puertecitos BC. allá en el Mar de Cortés. Cada 8 horas la marea deja seca la bahía.

El querido Mike que nos subió a su camioneta cuando se nos acabó el camino pavimentado. Nos prestó una casa para nosotros solos. Nos llevó a pescar, a comer... Prestó su moto. Nos contó su historia de como en los 80´s no habían carreteras del lado del Golfo de California por lo que llegaba en su avioneta desde Arizona, era el apogeo de Puertecitos... Una colonia de Norte Americanos. Hoy en día las casas están mayormente abandonadas pero Mike sigue visitando su solitaria y hermosa casa. Un verdadero amor, no nos queríamos ir... Siempre lo extrañamos.
CAMINO A BAHÍA DE LOS ÁNGELES
Pedalear a Bahía de los Ángeles fue de lo más pesado. Aquel día nos alcanzó la noche y el viento estaba realmente fuerte; a Arely le tiró la bici. También varias vacas nos brincaron en la carretera. La carretera, la más hermosa que he visto... Cactus enormes, y cirios por todos lados. Desierto. Arely por poco colapsa, supongo que no hay manera de explicarlo, demasiadas emociones. No dejó de empujar. Fue su primer biciviaje, estoy sorprendido de su avance... Al final del día siempre quedó maravillada. Igual que Toño y yo.
Algo sucede en los caminos difíciles que resultan ser los más hermosos. -Del día que nos agarró la noche y el viento nos bajó de las bicicletas.
700 km pedaleados a Bahía de Los Ángeles, descansamos la piel y las piernas unos días. Rodeados de montañas desérticas y agua salada, acampando enfrente del Mar con la segunda marea más cambiante de la Tierra. Arena dorada y el viento que nunca para, los 32 grados ni se sienten. La marea baja es irreal; en algunos lugares son cientos de metros que retrocede.
Estoy seguro que cada uno de nosotros tenemos mucho por contar, vivir y recordar... 
GUERRERO NEGRO
El inicio de La Baja Sur.
“Black Warrior”. Cuentan que el nombre de la localidad salió del barco que masacró miles de ballenas en aquella bahía por ahí de 1858. Curiosamente con ese mismo anglicismo hacíamos referencia a la localidad de Guerrero Negro. Ahora es un santuario (siempre lo fue). Y es la primera localidad después del Paralelo 28 el cual divide las Californias mexicanas. No logramos ver ninguna ballena de las miles que llegan cada año a dar a luz a ese punto geográfico. Pero igual, ahí mismo está la salinera más grande del mundo; más grande que toda la CDMX, dicen. Blanco por todos lados, y sal… Inclusive en el viento (de repente pienso que no es coincidencia que el santuario de la ballena gris y la salinidad de la zona se encuentren justo ahí en el Paralelo 28. ¿Será? Google no me resuelve). Tuvimos suerte de ver de cerca los Darts; los camiones que recolectan la cosecha de sal. Realmente imponentes. Solo la llanta mide 3 metros de altura. Pero bueno, mucha explicación. Habrá que regresar en temporada de ballenas a Black Warrior.
Perdí por varios metros el enfoque de estas fotos, también nos ganó el timer... Aún así fue impactante el encontrarnos en medio de esos gigantescos Sahuaros. -La memoria de nuestro corto paso por la Reserva del Vizcaíno.

La cuesta del infiernillo (último tramo).

Siempre que te vas acercando al mar, la emoción sube.
Ese día sufrimos deshidratación... Piquetes en la piel, calambres, hasta alucinaciones sucedieron. Aun así escalar esa subida y alcanzar a ver la Bahía Concepción por primera vez, nos dio el extra de impulso para continuar...
Mencionar que la deshidratación nos vino, según nuestro entendimiento, de un día antes que estuvimos sin rodar y sin tomar suficiente agua. Los piquetes en la piel me duraron como 15 días, a Arely le dio fiebre llegando a Mulegé. El agua es algo serio. Siempre.
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BAHÍA CONCEPCIÓN
El día que nos embarcamos en el September Song de Donnie y Wendy.
Nada vence tener una hermosa mañana con los primeros rayos dorados del sol inundando el panorama... Y tu bici, lista para continuar el camino.
La vista aérea desde Santispac. Bahía Concepción se llevó todo nuestro asombro.
El Coyote, 5 am.
Nuestra manera de meditar.
Isla del Espíritu Santo
*Figuras escondidas en las piedras.
Ese fue todo nuestro viaje. Al final mientras más al sur nos encontrábamos el calor iba subiendo drásticamente, aparte el verano estaba cada vez más cerca. En Loreto subimos nuestras bicis a un autobús que nos dejó en La Paz. Ahí terminó nuestro viaje en bici por la Baja California. Arely y yo nos quedamos con ánimos de continuar pedaleando así que volamos Vancouver, BC. Ya contaré de esa otra travesía. 

Nuestra foto en la última vista que tuvimos de la hermosa Bahía Concepción.

Y aquí el film "Ciclo Caminos - Baja California" donde intenté transmitir lo que vivimos aquella travesía. Cerca de 1400 km pedaleados a lo largo de la desértica península. No queda más que decir que fueron hermosos momentos vividos en el camino, en especial el haber coincidido con tan magníficas personas.
 Sandra, Mike, Augie, Donnie y Wendy, Yola y Pancho, Mike Morales, Ariel, Ro Moreno… Les recordamos con una gran sonrisa. Y también todos los camioneros que nos animaban con un simple saludo… Son lo mejor.
¡Gracias por ver!
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